Publicado en HILDEBRANDT EN SUS TRECE del 23 al 29 de agosto de 2013.
El gobierno legisla para las AFP
■ Abuso absoluto es el que se ha cometido con los trabajadores independientes
PEDRO FRANKE.
Desde este mes de agosto, si es usted trabajador independiente con menos de 40 años verá mochado su sobre de pago entre 11 y 13 por ciento. Ese dinero irá a algún sistema de jubilación, nacional o privado, pero si usted no decide rápidamente, el gobierno ya decidió por usted, y se encontrará afiliado a la AFP chilena Habitat antes de que se dé cuenta. ¿Ganaba usted 2 mil soles mensuales líquidos? Pues ahora recibirá menos de 1.800. ¿Ganaba 4.000? El hachazo supera los 440 soles.
Las protestas se oyen por todos lados. Por todos lados, también, hace agua la lógica de esta medida del ministro Castilla y su marioneta Ollanta.
No es de extrañar la protesta. Un recorte de más del 10% del sobre que se recibe cada mes no es poca cosa. Se dice que aportar a la AFP es un ahorro para la jubilación, pero ¿llegará ese fondo seguro a mis manos dentro de 40 años o se perderá en el camino? ¿Y si prefiero invertirlo en un negocio que me dé buenas rentas, una casa que la tendré segura toda la vida, una maestría para tener mejores ingresos, por qué no puedo decidirlo yo mismo?
¿SEGURIDAD SOCIAL CON DIFERENCIAS ENOJOSAS?
La justificación del gobierno es reforzar la protección social y que más gente tenga una pensión en el futuro. Pero si lo que se quiere es que los independientes tengan más seguridad social, ¿no debería priorizarse la salud? ¿No es algo ilógico que alguien pueda tener 20 o 30 mil soles en una cuenta de protección social, pero pueda morirse porque no puede pagar una operación o tratamiento costoso y no tiene seguro de salud? ¿No es evidente que primero hay que proteger la vida?
Si el gobierno no ha pensado en la salud pero sí en las AFP, ¿por qué será? Esto puede darles una idea: quienes ganan entre 750 y 1.125 tienen un descuento menor por un par de años, pero sólo por la parte que va a su fondo de jubilación, mientras las comisiones que cobran las AFP no se reducen. Es decir, menos dinero para el fondo de jubilación individual, con lo que habrá menos fondos a manejar y colocar por las AFP, pero comisiones del mismo monto. Ya, pues, es claro que estas medidas no se han tomado pensando en los futuros jubilados, sino en las AFP.
Tampoco tiene lógica que quienes ganan menos de 750 soles mensuales estén fuera de la iniciativa que se supone tiene por objetivo darles una pensión. Es decir, el gobierno no se preocupa porque los que ganan poco, tienen una formalidad mínima, como entregar un recibo, y están ubicados mayoritariamente en las ciudades tengan derecho a una pensión. Protección social pero exceptuando a un gran grupo de pobres o casi pobres es como el mundo al revés: los pobres debieran ser la principal preocupación del gobierno, sobre todo si ya son ancianos. Ojo que Pensión65 es sólo en zonas rurales, para extremos pobres, y paga una miseria (125 soles). ¿Alguien vive con eso?
Además, esta medida sólo es para algunos y, como toda diferencia, es enojosa. ¿Por qué los mayores de 40 años no? Si el objetivo es que los independientes tengan una pensión, ¿cómo se justifica que el Estado se preocupe por la jubilación de los menores de 40, pero no le importe la vejez de los mayores de esa edad, que sin duda llegarán antes a la edad de jubilación?
Pero probablemente lo más revelador es cómo el gobierno se trata a sí mismo: para los contratados en el Estado bajo el sistema CAS, este grupo con derechos laborales recortados que deben presentar recibos por servicios, no se aplica esta ley. Como el gobierno sabe que esto genera protestas, se exceptúa a sí mismo. Muestra así lo poco que cree en la bondad de estas medidas. ¿Si son buenas, por qué no las aplica a un grupo de trabajadores estatales de bajos ingresos y discriminados en sus derechos laborales?
¿POSTERGAR?
PPK ha propuesto postergar la medida. Es decir, no está en contra de ella, la respalda, quiere que se aplique. Sólo que no ahora, sino después. ¿Por qué? Dice que por la crisis internacional.
En el mundo entero, las reglas de la seguridad social no se cambian en cada coyuntura económica. Son otros los instrumentos que tiene el gobierno para enfrentar una crisis, si fuera el caso: aumentar el gasto público, reducir impuestos indirectos, promover un aumento del crédito y una rebaja de las tasas de interés (mediante el BCR). Con esta última crisis, ni los Estados Unidos ni los países europeos redujeron los aportes a la seguridad social; abrieron los caños financieros y algunos aumentaron su déficit (a estos les ha ido mejor, como reporta Paul Krugman permanentemente en el NY Times).
La seguridad social es de largo plazo y en países desarrollados funciona sólita como un factor anticíclico: cuando hay crisis, se paga más seguro de desempleo aunque la seguridad social recaude menos. Pasa del superávit al déficit, aumentando así la demanda global y funcionando como un colchoncito macroeconómico en la crisis. Es un mecanismo que ópera automáticamente. En el Perú, es al revés: cuando hay crisis, la seguridad social (como EsSalud) recauda menos, pero como no tienen fondos de dónde sacar, también gasta menos, reduciendo la demanda. Opera automáticamente agravando la crisis, gracias al espíritu de cajero del MEF que aún piensa como el FMI del siglo pasado.
Ya se ha visto, además, que esos cambios supuestamente temporales se convierten en definitivos. Con la crisis del 2008, en nuestro país se tomó una medida supuestamente temporal ("solo 1 año y medio", dijeron) de disminuir los aportes a la seguridad social en 14 por ciento (al exonerarlos de las gratificaciones de julio y navidad). Esa rebaja ya se volvió permanente, agravando el déficit crónico y la mala atención de EsSalud. Frente a esa situación, un grupo de expertos internacionales de la OIT hizo el estudio actuarial para restablecer el equilibrio financiero y determinó que debía recuperarse lo perdido, pero ni el gobierno ni los otorongos congresistas han movido un dedo al respecto. EsSalud no tiene fondos para mejorar la atención, y ahora el desequilibrio es permanente. Esas son las condiciones de la democracia precaria como la peruana que PPK parece ignorar.
La verdad es que PPK sólo quiere aprovechar políticamente la coyuntura, sin pelearse demasiado con los dueños de las AFP. Como oportunista, hay que reconocer que lo hace bien.
REFORMA PREVISIONAL
Para el gobierno, esto es parte de la reforma previsional, la reforma del sistema de jubilación. Lo cierto es que en esta área, la principal promesa de Ollanta, la de Pension65, se ha visto reducida a su mínima expresión. No entra en esta discusión, porque Pension65 sólo funciona en algunos distritos de extrema pobreza en zonas rurales. Para el lustrabotas, el cobrador de combi o el limpiador de vidrios en cualquier esquina de Lima no hay nada. Tampoco han salido adelante las propuestas para que las microempresas tengan facilidades en dar seguridad social a sus trabajadores.
No hay, entonces, reforma integral del sistema de pensiones, que bien se necesita. Es sólo un parche más. Mejor dicho, un tentáculo más de las AFP metiéndose en los bolsillos de los peruanos.









